miércoles, 24 de agosto de 2011

Predilección mortuoria


Soy un asesino, desde pequeño he tenido el placer de arrebatar vidas, terminarlas, cesarlas, acabarlas; con mi mano, con mi pie, con mi guante, con mi bota, con un periódico, con una lupa…

Precisamente en el momento anterior a escribir las primeras palabras de este texto, pude sentir el sabor escalofriantemente dulce de aplastar una cucaracha, ¿Qué razón, autoridad, motivo o facultad creo poseer para decidir sobre la existencia de otros seres vivos? ¿Es que acaso mi pedantería, ha alcanzado niveles tan barbaros que puedo decidir sobre la vida o la muerte de otros?

Lo cierto es que a lo largo de mi vida y sobre todo en mi infancia guste de aplastar hormigas, arañas, zancudos, escarabajos, etc. He cocinado fragmentos, restos de: gallinas, reses, conejos, becerros ¡Hasta reptiles, lagartijas, lagartos!… mi placer entonces va mas allá del solo matar, en muchas ocasiones no encuentro consuelo alguno sino hasta concluir el rito mortuorio con una orgiástica fiesta en el paladar.

Eso es lo que soy, un asesino, un animal de rapiña, mi vida es en resumidas cuentas una gigantesca sucesión de actos, entre asesinato-rapiña, rapiña-asesinato, uno tras otro, sucesiva, cotidiana, sistemáticamente y coloquialmente. Por momentos mi rostro permanece sereno, verdaderamente serio, los rasgos pronunciados, los músculos tensos, la expresión de exasperación, casi de molestia… si no mato algún sentimiento, si no reprimo algún instinto, así estos “estados” asesinato-rapiña, no se limitan a seres externos sino que se complementan, se entrelazan con mis propios “momentos” de mutilación-suicidio, suicidio-mutilación…

De esta forma se pasan los días, las noches, los insomnios; devorando, aniquilando, a otros y a mi persona.

Todo esto lo escribo no para que alguien me diga “pobrecito, esta loquito”, sino para que simple y sencillamente ¡No te espantes! No temas si un día nos cruzamos por la calle, y al observarme el rostro notas en mi semblante una mueca de muerto, actitudes de calavera, una presencia que a pesar de su corpulencia acoge posturas fantasmagóricas, manifestaciones de ultratumba, sonrisa de guadaña que devela este loco gusto por seguir asesinando.

Soy un emisario de La Muerte, un heraldo del Mictlán, pero no hay que confundirse… esto no es malo ni mucho menos, el que mi rostro sonría ante un deceso, ante un fallecimiento, ¡No quiere decir que me alegre con dolor ajeno! ¡No es para nada que la muerte del otro me produzca satisfacción! Es solo que tengo plena conciencia, pleno conocimiento, de que para que algo nuevo nazca lo viejo debe morir… por ello asesino mis posturas de feudalismo y mis modales de capitalismo… amputo mis órganos atrofiados por la maquina, mi cerebro de números, formulas, tendencias, reglas, normas, lo arrojo lejos ¡Que muera! Mis brazos de función mecánica de un sistemático afloja-jala contracción-distención, mis ojos de escáner, mis piernas... ¡Que mueran!

¡Únanse a mi cruzada personas ilustres y atentas!, ustedes que saben apreciar el valor y la verdad contenidos en estas letras ¡Únanse somos varios! No estamos solos, matemos lo viejo ¡No temas! No temas si encuentras inmersos en esta colosal tarea, a gente con cara de esqueleto, esto no sucede por nuestro saludable placer a la muerte que dignifica y da paso a lo viviente, sino porque no dormimos mucho, siempre estamos alerta, siempre estamos pensando, en lo dignificante de esta tarea de magnitudes titánicas, ¡Venga pues, Hobbes nos ha hecho ver que luchamos contra un Leviatan!

Por ello hay que pensar, meditar, táctica-estrategia, praxis revolucionaria, elaboremos un plan, la misma historia de la humanidad, nos ayuda, nos incita y da ánimos, la cosa no anda tan mal, se rumora como si de un fantasma se tratara sobre de un viejito barbón que por Europa, por El Mundo rondaba gritando: “Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenasTienen, en cambio, un mundo entero que ganar” Enga’ pues… ¡Ya lo dijo el barbón!

¡A ganar!

Radha Soami Sánchez Sánchez :D

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Herida sobre herida (tuyas y mías).

Título: Herida sobre herida (tuyas y mías). Autor: Radha Sánchez. La Ciudad de México, también puede recorrerse como heridas...