Existen varios tipos de mujeres
de muy diversos colores, olores y regiones.
Existen féminas de traseros paradisiacos,
de senos Monte Olimpo
de semblantes de fresco roció…
mujeres vampiro,
mujeres de sexo-prehensil,
antropófogas,
etérosmusas,
ignotas,
ninfas,
náyades…
Entre la fauna femenina
la variedad es exquisita,
al igual que en la comida,
existe una sazonada al gusto de cada paladar
Mujeres de sabor agridulce,
de gusto a turrón,
de deleitantes flores
y también las que saben a desazón,
como aquellas que parten el corazón.
Pero entre toda esta fauna femenina
Yo… siempre me enamoro de las locas,
es un requisito indispensable que sea demente…
o cuando menos un poquito tocada de la cabeza
para que me digne voltear a verla.
Y ¡cómo no!
si las maniáticas son un primor,
no existe cosa más seductora,
que observar a una chica
alucinada, demente, insana
por todos sus cuatro costados;
que a leguas luce un tanto desequilibrada,
con una mirada de pupilas desencajadas,
con una sonrisa frenética
que mientras grita y salta
abre los brazos viento
para darle un fuerte abrazo, un beso…
considerando a la brisa
al humo, al polvo, al universo
su muy apreciado amante secreto.
Sin lugar a dudas le he encontrado
una infinidad de bondades a toda psicópata,
ya sea organizando un asesinato
o para degustar la locura
y que así,
ya con pruebas empíricas
de toda forma contrastables pueda decir,
sin miedo alguno de mentir,
sin temor de tenerme que corregir:
“he probado la locura y me ha gustado”
Las locas, no sé si afortunada o desgraciadamente,
son las únicas que sonríen de mis torpes halagos,
que soportan mis estúpidos chistes
y lo mejor de todo, lo mas importante:
¡no tienen miedo de volar!
En todo momento están listas
para improvisar una aeronave,
ya sea lanzándose desde el sexto piso
de cualquier edificio,
donde justo antes de llegar al suelo
siempre ¡Siempre! les surgen alas
o para pasar toda la noche
planeando por el cielo en una cama
(con sus dos o tres escalas reglamentarias).
El desafío está siempre listo,
donde haya una loca habrá,
un pleito intrínseco contra la biología
y contra la fuerza de gravedad.
Caer… Volar…
con las locas
¡Todo es incertidumbre!
…
una vez más.
Benditas sean las locas
ese regalo mitad infernal mitad divino.
Benditas sean
aunque de vez en cuando me lastimen
con su insensatez, diletantismo, indefinición y su vileza
o me hagan ver las estrellas.
¡Benditas sean!
¡Que para adorarlas aquí está este loquito!
Radha Soami Sánchez Sánchez
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