miércoles, 24 de agosto de 2011

¡Plagio!


Existen sujetos que se hacen llamar poetas, que han adquirido fama, renombre, reconocimientos y condecoraciones a partir de mis poemas. Un hecho nefasto, aberrante, una injuria para las mismas letras y fonemas.

Neruda, Alberti, Hernández, Vallejo, Villaurrutia, Huidobro, Pacheco, Paz, Sabines y tantos más que, a partir de mis ideas se han adueñado de composiciones bellas. Pero el peor de todos, el más detestable y ruin sin duda alguna es Girondo. ¡Ah! Su solo nombre me hace rabiar. No sé que artes de prestidigitación realizó, no sé si fue un pacto con Dios o con el Diablo, o si algún extraño viajero espacial le ayudó para que aun antes de que naciera se robara mis pensamientos, mis ideas y sentimientos, que sujeto tan sin corazón… ¡Esto fue peor que robarle a un niño, esto es robarle a un aún-no-nacido!

He querido actuar legalmente en su contra… pero como siempre las leyes defienden a los famosos y muertos… ¡Que injusto es todo esto!

Mi argumento es simple, irrefutable, comprensible ¿Cómo es posible que exista tal coincidencia, cómo puede ser que encuentre en sus letras justamente, palabra por palabra, verso por verso, emociones, reflexiones e incluso algún oculto secreto? ¡No es posible!, se los digo que no lo es, esto es un plagio, un robo, una injuria.

Cuando acudí al Instituto Nacional de Derechos de Autor, pude notar la corrupción con la que se conducen. Era un espectáculo tan atroz que no podía dar crédito de lo que veía, pese a ser atendido por el amable, fresco y bello rostro de una mujer morena que me dio una infinidad de excusas, ridículas y absurdas: 
“Señor no pude acusar a estos ‘poetas’ de plagio, la mayor parte de ellos fallecieron antes de que usted naciera, y de los que quedan aún con vida no existen indicios de robo alguno, usted mismo ha dicho que no los conoce en persona…” 
¡Bah! Estupideces, demagogia, discurso burócrata para defender a sus compinches… pero esto era lo único que necesitaba… tener la certeza de que todos estaban coludidos y que con una asquerosa sonrisa de recepcionista negaban mis quejas, hacían oídos sordos y me “tiraban de a loco”.

Ante todo esto no pude más que enloquecer, salte sobre la mesa, con una patada volqué por el suelo sus papeles, bolígrafos, computador, teléfono y demás aditamentos de oficina, mientras le gritaba al rostro “¿Cómo es posible tal falta de ética profesional? ¡Escoria, infame! ¿Cómo puedes ante tal evidencia hacer caso omiso de ella?"

Hice mal, ahora lo sé, también en ese momento lo supe, pero es que ante tal ignominia resulta imposible mantener la calma.

Me encerraron en cuatro blancas paredes y adornando la puerta yace un lindo candado… Dime pinche carcelero entre tus llaves ¿hay alguna para abrir las flores?... solo, con mi esqueleto, mi sombra mis arterias, como un sapo en su cueva… soledad, aburrimiento, vacío silencio profundo, liquida sobra en que me hundo, vacío del pensamiento… meditando en ese !robot! hembra electroerótico con su emisora de delirio y espasmos lírico-dramáticos.

¡Ah! PUTOS POETAS.

Radha Soami Sánchez Sánchez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Herida sobre herida (tuyas y mías).

Título: Herida sobre herida (tuyas y mías). Autor: Radha Sánchez. La Ciudad de México, también puede recorrerse como heridas...