Estas líneas, estas palabras
son producto de mi necesidad,
no es que yo quiera escribir,
sin duda alguna acá no hay satisfacción…
¡Es una exigencia!
de la carne, de los huesos, de los nervios,
de cada compuesto, enzima y proteína
que me conforman.
¡Pero no se queda allí!
Todo esto es más severo
esta exigencia no es solo mía
es una demanda de cuanto me rodea
del éter, del cosmos, de mi pueblo…
de esa niña que juega con su hermano pequeño
de esa “jefa” que estira la mano
en búsqueda de algunos pesos,
de ese obrero de mandíbulas apretadas
casi desencajadas…
con el rostro deforme
por el cansancio y la rabia.
Estas líneas son con una sola demanda
¡Neguemos el Todo, afirmemos la Nada!
Ese todo Leviatán
puesto, fundado por el ser de la totalidad
perpetuado, absoluto, inerte…
Esa nada, toda nada, nada absoluta,
nada en potencia, adormecida pero no muerta,
que es nada para el todo, que es no-ser,
pues yace externa al sistema
y cuya consistencia es
de pellejo, de vida y penas.
En pocas palabras
y sin meternos en complicadas
interpretaciones filosóficas,
sin clavarnos de lleno en problemas...
estas palabras me exigen decirte
que levantes la cabeza
que caigamos en la idea,
que nosotros, “los más”
los subalternos, no somos hijos de perra
que nosotros significamos
¡La superación de cualquier sistema!
Radha Soami Sánchez Sánchez
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