miércoles, 24 de agosto de 2011

Función poetica


Hoy en día
¿tendrá alguna función valida la poesía?
El acto de escribir estas líneas,
que imprudentemente
tratan de convertirse en algo coherente…
¿tiene una repercusión en mi mundo?
¿en mi gente?

Entonces quedamos con que…
¿Cuál es la función del poeta?

Somos seres alienados en esta tierra,
enajenados en nuestra propia existencia,
negados a nosotros mismos
por nosotros mismos,
somos cómplices de nuestro estado,
de nuestra situación deplorable,
pues la realidad, la historia, el mundo,
es algo que nosotros creamos
¡Nosotros somos los culpables
de nuestro actual aspecto miserable!

¡No necesitamos poetas!
¡No necesitamos poesía!
O al menos no necesitamos sujetos
que queden seducidos por el volar del pájaro
o por el caer de la hoja del árbol.
No necesitamos que nos digan lo bello del viento
así este de en contra el rostro tuyo o mío.
No necesitamos cobardes idiotas
que se absorben en su mundo de mentiras
que se absortan en estupideces,
entre dioses, ángeles y arcángeles…

Mientras que acá,
en el tangible mundo de verdad,
lejos de ese reino de ficción
gobierna la seña, la marca…
la usura para decirlo con pocas palabras.

No necesitamos de esos pseudo poetas
de esos que se denominan como artistas
ya lo dijo Miguel Hernández
el verdadero poeta debe de fungir
como ruiseñor de las desdichas,
ser eco de la mala suerte.

Necesitamos ruiseñores de tempestades,
requerimos pájaros que canten
a nuestro oído nuestros males,
hacer de la opresión
algo mil veces más opresivo,
que se haga sofocante
y nos obligue a salir pa lante

Necesitamos pregones cantantes
que nos hablen de la mísera reinante
y de esa misma forma,
¡que se hable del nuevo mundo posible!
de aquello ausente que es invocado
aquello que es real y materializable
por la magia del arte.

La evocación de la utopía,
la sociedad perfecta,
el amor puro, lindo y bello,
la justicia, igualdad y libertad plena…
cosas de toda forma imposibles de realizar,
pero que es de vital importancia
para cualquier revolución mencionar.

Es deber de estos “juglares populares”
hablar entonces
de “utopías e irrealidades”.

¡Es función de la poesía sublimar la realidad!
Es deber del verdadero poeta
(ruiseñor, juglar, pregón, apóstol)
dar a conocer esta verdad en potencia:
¡Las cosas se pueden cambiar!

No es misión nuestra
vestirnos de calavera.

Radha Soami Sánchez Sánchez

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Herida sobre herida (tuyas y mías).

Título: Herida sobre herida (tuyas y mías). Autor: Radha Sánchez. La Ciudad de México, también puede recorrerse como heridas...