lunes, 22 de agosto de 2011

Antropófaga


Antropófaga

Anthropos= hombre
Phagia= acción de comer

Nos dice la etimología griega que antropófago es:
“aquel que come hombres”.
Dentro del reino animal existen varios de estos casos:
el cocodrilo,
el león,
los chacales,
incluso el perro,
los aligátor americanos…
Continúa una lista que realmente no es muy grande.
De otras tantas criaturas de Dios,
que hizo, con la misión y ambición
de controlar la creciente población de humanos.

Y es que al hacernos a su imagen y semejanza,
le da envidia vernos tan felices,
dando saltitos por las calles,
tomando y cantando dentro de los bares,
fornicando bajo los rayos lunares.
Cosas que Él no puede pues es puro y casto.
¡Un infeliz, un infame, un hipócrita que se reprime!
Todo sea por conservar el escalafón
y no perder el laburo, el trabajo
-en eso lo entiendo,
en estos días de crisis…
no te puedes arriesgar a quedar desempleado,
pero de allí… a ser de toda forma negado-
conservar el pedestal,
estar desde arriba,
en El Templo de los Cielos
observándonos…
vigilándonos…
envidiándonos…

Pero son tantos los celos
de este todo misericordioso divino cabrón,
no-hijo,
no-padre,
no-madre,
no-hermano,
que ha pensado y meditado:
“Es necesario hacerlos sufrir darles con que lidiar
¡Ya lo sé!
Hare una nueva especie, de mujeres no humanas…
que gusten de comer hombres,
desayunarlos con jugo de naranja…
con café y tostada”

Cuando yo me enteré de esto,
lo primero que hice fue alarme.
Eliminé inmediatamente mi suscripción
a su grupito de locos fieles,
que aplauden como consagrados imbéciles estupideces como:
el Diluvio,
la aniquilación de Sodoma y Gomorra,
la crucifixión, el asesinato, de un pobre hippie buena onda
y esa infeliz caminata de su “pueblo elegido” por el desierto.

Sabiendo que hombre precavido “vale por dos”,
tomé medidas un tanto drásticas:
deje de saltar en las calles,
de tomar y cantar en los bares,
incluso abandone los cumpleaños familiares,
Oh! Y sin duda alguna
que triste fue decirle adiós a luz de la luna.

Luego, mas tarde y ya con mas calma,
me entere por una pertinente fuga de información,
que habían sido pocas las eros-infierno creadas,
-el presupuesto no les daba,
para crear un ejercito como deseaban-
algo de toda forma reconfortante…
Es mi deber confesarles,
nunca he sido bueno a la hora de privarme,
de los gustos terrenales.
Creyendo que había exagerado,
que no debía de preocuparme tanto,
con redoblado espíritu bohemio salí una vez mas
a los bares, calles, cumpleaños familiares,
y a ese divertido refugio de los amantes…

¡Ah, pero yo y mi maldita suerte!
Pese a vivir entre millones,
de buenas y lindas mujeres,
me encontré contigo
ser de libido-divino.
¡Que injusta es la vida!
Yo siendo tan bueno,
debo de sufrir esto.

Antropófaga,
juegas con tu comida.
¿Es que acaso el Señor no te dio ni una clasecita de decencia?
¡Que desconocimiento de la etiqueta!
De las buenas costumbres,
de las normas mínimas de convivencia…
¡Me molesta tanto que no uses siquiera cubiertos!
Tomas mis extremidades entre tus manos,
dispuesta a dar un buen bocado;
gustas de remover,
con tus blancos dientes perfectos la carne de mis huesos,
muerdes los cartílagos,
mis ojos los guardas como trofeo,
te entretienes un buen rato dándoles mordisquitos
a la lengua, a los labios,
de la piel que has arrancado te has hecho un abrigo,
para cobijarte en las noches de frio,
mientras sigues masticando,
royendo…
mientras me obligas a seguir observando
esa impúdica mueca de satisfacción,
este tu rostro que se alegra por habernos encontrado…
Y me pregunto:
¿Cuando acabaras con mi pobre cuerpo lacerado?
¿Hasta cuando dejaras de comerme?
y lo peor de todo…

¡Es que espero sinceramente,
que ese día nunca llegue!

Radha Soami Sánchez Sánchez

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